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Lecciones de defensa de la escuela pública

Charo Torres de Haro

Sr. dr. gral. don Enrique Ujaldón: ya le he oído decir en numerosas ocasiones que a usted nadie le da lecciones de defensa de la escuela pública. Pues yo le digo que sí, que necesita muchas lecciones de defensa de la escuela pública.

Que usted trabajara en la enseñanza pública y que sus hijas estudiaran en ella, no es óbice para, una vez aceptado un puesto de alto cargo asignado a dedo, sumarse a la política de trasvase de dinero público a las empresas privadas, cuestión que parece ser una prioridad para el Gobierno que lo nombró. Claro que si lo nombró sería porque compartía esa ideología de privatización. La Constitución exige hasta la extenuación que el dinero público se emplee en beneficio de la mayoría, y, hoy por hoy, los colegios privados no son la mayoría, aunque parezca el objetivo que ustedes pretenden.

"El colegio Nelva-Monteagudo, que los padres pagaban gustosos por ser de los más elitistas, desde 2011 lo costeamos entre todos los murcianos, incluidas las familias de los centros públicos, muchas de ellas con dificultades para llegar a fin de mes"

La Consejería de Educación lleva años cerrando escuelas unitarias y líneas de colegios públicos amparándose en la priorización de unos recursos finitos, pero resulta paradójico que se cierre y recorte en los públicos mientras se concierta en los privados. Valga de ejemplo el concierto de educación infantil en el colegio privado Magda, de Ceutí, mientras se cerraban las unitarias de La Loma y La Media Legua.

"¿Acaso los padres de los privados no pagan impuestos?". Este es el lema que se atreven a usar algunos para justificar lo injustificable. Sí, pagan impuestos para crear servicios públicos a los que pueden acceder. Lo que es un engaño, e incluso puede un delito, es pagar servicios privados a unos pocos privilegiados con el dinero público de todos.

Si el Gobierno subvenciona el transporte público y alguien no quiere usarlo porque prefiere ir en taxi, el Gobierno no puede subvencionar ese taxi con dinero público, y menos aún si quiere viajar en limusina.

Existe una educación pública y una educación privada y esas deberían ser las únicas opciones. La libertad de elección de centro es una falacia inventada para desviar dinero público a los centros privados. ¿Dónde está la libertad de elección de centro de las familias desfavorecidas económicamente, o de las familias inmigrantes, o de las familias con hijos con necesidades especiales? No existe, no hay libre elección de centro para estas familias ni para otras muchas que se quedan fuera del centro escolar al que quieren pertenecer. La Consejería es la máxima responsable de no hacer cumplir la ley a los colegios privados cuando están sostenidos con fondos públicos y es cómplice de permitir que se cobren cuotas ilegales a los padres, entre otras tropelías.

El colegio Nelva-Monteagudo es un ejemplo de limusina. Este colegio segregador del Opus Dei cuenta con las siguientes instalaciones que copio y pego de su web: dos piscinas, gimnasio y pabellón polideportivo cubiertos, cinco canchas de baloncesto, pista de patinaje, pistas de entrenamiento, dos pistas de tenis, campo reglamentario de fútbol 7, dos pistas polideportivas, pista reglamentaria de fútbol-sala, pista de atletismo (200 metros), vestuarios independientes, laboratorios de física, química y electrónica, laboratorio de ciencias naturales y y tecnología, aulas de informática, aula de música, dos bibliotecas, aula de audiovisuales, salón de actos, circuito para infantil.

Este colegio que los padres pagaban gustosos por ser de los más elitistas de la región, desde el año 2011 lo costeamos entre todos los murcianos: 3.885.738,17 € nos costó ese año y 4.064.444,22 € nos costó el curso pasado. También lo costean las familias de los centros públicos, muchas de ellas con dificultades para llegar a fin de mes. Y por si alguien piensa que estos padres no pagan impuestos, pondré como ejemplo el IVA, del que nadie está exento.

Muchos centros públicos se están cayendo abajo, tienen goteras, no tienen ascensor, no digamos ya aire acondicionado, en algunos no se puede poner la calefacción en invierno y tantas cosas que usted, sr. Ujaldón, conoce muy bien porque los escritos de quejas y reclamaciones están en sus cajones. No hay dinero para arreglarlos pero sí hay para los colegios y empresas privadas, sí para seguir trasvasando, cuando no malversando, dinero público de todos a una minoría privilegiada.

Sr. Ujaldón: lecciones de defensa de la escuela pública sí, y muchas. Usted y los de su Gobierno no la defienden, la destruyen con nocturnidad y alevosía, como queda demostrado con la tramitación, por la vía de urgencia, de la última orden para subvencionar Bachillerato y FP en las empresas privadas.

Cada vez que en un acto público le he oído decir esa frase, se me han revuelto las tripas; me he callado por respeto, el que quizá ustedes no tengan, pero ya no me callo más y espero no ser la única.

 

Comentarios

Enviado por José Luis López el

Bien expresado y y toda la razón. Un pero la concertación de los colegios del Opus viene como mínimo del 2003-2004.

Enviado por Rosa Reigadas el

Se puede decir más alto, pero no más claro. Hasta que no se aporte información verificable y contrastable en el famoso portal de la transparencia, de que la distribución del alumnado según renta y procedencia es homogénea con los centros públicos del entorno, la concertación de los privados es un uso cuanto menos injusto de los fondos públicos. Magnífica exposición, Charo.

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