ir a la portada de ELPajarito.es

La ITV de Alcantarilla

Francisco Saura

Es una mañana de calima. El sol amarillo pálido se eleva sobre la sierra cercana. Abajo está el valle. Por algún sitio, entre árboles y cañaverales, el río discurre plácidamente. Para acceder a la Inspección Técnica de Vehículos de Alcantarilla hay que coger un camino de servicio de la autovía El Palmar-Alcantarilla, poco antes de que entronque con la autovía de Andalucía por un lado y continúe hasta Caravaca de la Cruz, una de las ciudades santas de la Cristiandad y llamada, por lo mismo, a convertirse en un emporio turístico de peregrinación. A mitad de camino, está la ciudad de Mula agraciada con una de las espinas “verdaderas” de la corona que portó Jesús de Nazaret en su tránsito último.

Al camino de servicio se accede mediante una redonda sin escultura, cosa extraña por estas tierras. “Aquí se suele apostar la Guardia Civil para hacer controles de documentación” –me dice un trabajador de la ITV señalando el arcén polvoriento de la redonda–. “Para multar a las personas que vienen a pasar la revisión fuera de plazo” –añade–. El camino de acceso discurre paralelo a la autovía. Es estrecho, en algunos puntos necesita una nueva capa de alquitrán y carece de marcas viales. En los laterales crece el matorral, extrañamente amarillo por esta época del año. El entorno es polvoriento, más aún en una mañana de calima.

"Desde 1997, la Consejería trabaja en el deterioro de esta ITV para que no vengan los usuarios y así tener una justificación para su privatización”

“Ayer estuvieron  los de TÜVRheinland fotografiando las instalaciones”, “pujarán por el lote en la que se incluye la ITV de Alcantarilla” –me dicen en la puerta de acceso a las instalaciones–. “Aquí atrás se formaban barrizales cuando llovía”. “Raspútitsa, la estación del fango” –les digo recordando una de mis últimas lecturas sobre la campaña del este, en la II Guerra Mundial–. “Esto está abandonado desde hace años”. Se invierte lo mínimo para que no se hunda, esperando la nueva concesión administrativa”. Parece que no hay mentiras en sus palabras: la nave central de la ITV es un edificio desvencijado, hay goteras, la maquinaria necesita ser renovada, no se puede atender a los usuarios por teléfono, “somos cuatro gatos por turno”. “¡Pregunta en la ITV de Molina de Segura, pregunta…!” –me dicen–. Desde 1997, cuando se autorizó la última y extraña concesión administrativa, la Consejería trabaja en el deterioro de esta ITV para que no vengan los usuarios y así tener una justificación para su privatización”.

“Algo huele a podrido en Dinamarca” –respondo–.

“Luego está el retroquelado del número de bastidor de los vehículos. Solo se hace en la ITV de Alcantarilla”. “Es como el DNI del vehículo” –añaden–. “¿Puede prestar esa potestad pública una empresa privada?” “Parece que no. La revisión de los vehículos pretende incidir en la seguridad vial y en el medio ambiente y seguramente es necesario hacer cumplir unos estándares mínimos de exigencias y calidad en el servicio” –respondo–. En este país se tiende a olvidar los objetivos y a recrearse en el negocio rápido y fácil. Y mientras tanto, a darle patadas al balón de las decisiones para retrasarlas, que no nos toque a nosotros si es posible. Nuestros gobernantes huyen de los problemas como el gato del agua. Y si hay que privatizar servicios públicos para no tenerlos, se privatizan. Y encima tendremos gente agradecida a nuestro alrededor. De ahí tantas santas espinas, caminos de Caravaca, ladrillo, campos de golf y ladrillo. A repetir los mismos errores eternamente, y de vez en cuando a dibujar en un power point un I+D+I recortado en tonos dorados sobre un horizonte de esplendor. Todo en aras de la mercadotecnia política.

"La Comunidad renuncia a gran parte de los ingresos, que podrían revertir en sanidad, educación o servicios sociales, a cambio de un ridículo canon"

Una fila de coches guarda su turno. “Si funcionaran las cuatro líneas de revisión…”. “A pesar de todo, el año pasado pasaron la revisión 75.000 vehículos”, “aquí no se cobra el IVA”. A pesar del abandono al que estamos abocados conscientemente por la Consejería, somos rentables”. El edificio principal de la ITV de Alcantarilla es mayor que muchos de las de las concesiones privadas. Pero a diferencia de las otras, la falta de mantenimiento de las instalaciones es evidente a simple vista, también la falta de inversión técnica o de la propia organización del trabajo. El Programa de reequilibrio Económico-financiero 2012-2014 ha terminado por acelerar el declive de la estación de Alcantarilla. La Consejería ha guardado silencio hasta propinar el hachazo mediante un anuncio casi ilocalizable en el Diario Oficial de la Unión Europea. Renuncia a gran parte de los ingresos, que podrían revertir en sanidad, educación o servicios sociales, a cambio de un ridículo canon para los próximos quince años.

Me marcho de la ITV por la carretera de servicio. Siempre hay que utilizar la misma redonda, para entrar y para salir. La ITV se empequeñece en el espejo retrovisor. La sierra está difuminada en la calima, una pantalla blancuzca sobre las líneas de los escarpes. En la redonda hay aparcado un vehículo de la Guardia Civil pidiendo documentación. “Para multar a las personas que vienen a pasar la revisión fuera de plazo” –me dicen–.

 

Añadir nuevo comentario