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Lázaro ya no resucita en Alcantarilla

Fulgencio Martínez

El señor Lázaro Mellado ha caído en desgracia. El cómite de listas del Partido Popular en Murcia ha propuesto ya un nuevo candidato para las próximas elecciones municipales, el señor Joaquín Buendía. Pero el señor Mellado, a fecha de hoy, sigue siendo todavía alcalde de Alcantarilla, “su pueblo y el mío”. Como el avestruz, el señor Mellado ha escondido la cabeza en tierra, tras publicarse, finalmente, los contratos firmados entre El Peseta (el principal constructor de la zona) y el Ayuntamiento, en los cuales se destinan partidas de dinero público para obras a particulares.

No se ha dicho el criterio, si lo hay, seguido para favorecer a unos ciudadanos de Alcantarilla en perjuicio de otros, que también pagamos impuestos y gabelas a las arcas municipales. En cambio, el señor Alcalde (y por callada, el señor Gómez Hellín y los demás miembros del Gobierno municipal) ha justificado en su desconocimiento la presumible actuación ilegal y corrupta que se deriva de dichos contratos.

Usar dinero público para fines privados (de clientelismo personal) es inadmisible en cualquier circunstancia; pero aún lo es más durante estos años de recortes salariales, de paro y deterioro del nivel de vida y de “sacrificios”, como reconoce Rajoy. La sociedad ha seguido resistiendo como ha podido, a pesar de que los impuestos municipales y las tasas por los servicios básicos aumentaron como para hacer honor a la “lógica del sacrificio”, impuesto (no voluntario, oiga) al pueblo.

Causa más indignación y descreencia en la política del Partido Popular casos como los del señor Lázaro Mellado, que mil manifestaciones de la Oposición. El señor Mellado debía haber salido rápidamente a poner el Ayuntamiento manga por hombro, a revolver hasta las alfombras del mismo para investigar cómo y por qué se hicieron esos contratos tan sui generis.

Si esa es la corrupción sabida y certificada con documento público, sospechamos que hay otras nueve partes de corrupción bajo la alfombra del gobierno del PP en Alcantarilla.

El señor Lázaro Mellado y su equipo miraron con ojos vagos los informes de contaminación química que padece el municipio. No era cuestión que le restara votos, parecía pensar; mientras no se certificara oficialmente la relación entre los productos químicos emitidos por empresas autorizadas por el Ayuntamiento y las enfermedades de cáncer y del aparato respiratorio que pudiera haber ahora o en el futuro. Tampoco les preocupó que la contaminación química llegara al agua y a la tierra que alimentan a la huerta y a los habitantes de la localidad (de paso, tampoco la repercusión en la imagen de marca de industrias agrícolas de la zona). Nada se podía probar, luego nada había.

Lo preocupante es que ahora, cuando hay documentos, gracias al constructor que ha denunciado al Ayuntamiento, tampoco se ha inmutado el señor Mellado, y lo absurdo es que en el PP regional creen que basta con cambiar su cromo por otro.

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