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La indefensión de la generación más preparada

Juan A. Gallego Capel

Por mandato constitucional, los poderes públicos deben promover condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, socioeconómico y cultural. Hoy, las competencias en la materia básicamente se encuentran transferidas a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos. La ley 6/2007, de 4 de abril, de Juventud de la Región de Murcia, parecía transmitir a la sociedad el mensaje de una consolidación e institucionalización de las políticas públicas de juventud.

“De seguir gobernados por estos mismos actores políticos, parece el fin de las políticas públicas de juventud en la Región de Murcia y en el resto de España”

Pero nada de eso. La prevalencia del Partido Popular en la gestión de la crisis económica, con el consiguiente recorte de derechos sociales, se ha llevado por delante la política sobre juventud, debilitando administrativamente sus organismos y, por consiguiente, la política de juventud. Para situar bien esa destrucción de recursos públicos, desde que se aprobase la Ley de Juventud, el presupuesto regional en esta materia ha minorado en casi un 80%. De seguir gobernados por estos mismos actores políticos, parece el fin de las políticas públicas de juventud en la Región de Murcia y en el resto de España, y estamos ante nuevos tiempos, con nuevas prioridades, actores y espacios, que requieren la participación social y política de los jóvenes, y en eso debemos estar los socialistas.

Con la reforma del mercado de trabajo, los jóvenes todavía se encuentran más indefensos, son los que más rápido han salido del mercado laboral; la generación más preparada de nuestra historia es la que menos posibilidades tiene, y esto no puede seguir así, nuestro proyecto de país no debe contemplarlo.

La acción política debe emerger desde la administración local por tener competencias propias en materia de juventud. Los socialistas debemos trabajar para promover las condiciones idóneas que garanticen la participación, el desarrollo social, educativo, laboral y cultural, estando muy atentos a generar solidaridad e igualdad de oportunidades. Son políticas básicas que deben facilitar la emancipación y, por tanto, el acceso al mercado laboral y a la vivienda; la promoción de espacios o centros de juventud en el municipio para el desarrollo de sus propias iniciativas; estimular la participación de los jóvenes en programas de cooperación internacional…

Por otra parte, el ámbito de la cultura, en el de la participación y el asociacionismo juvenil es de los que más han notado el brutal recorte de recursos públicos regionales. El histórico programa cultural Murcia Joven desapareció, al igual que otros que lo sustituyeron. El Consejo Regional de la Juventud, uno de los primeros constituidos en España, en 1984, ha visto desaparecer totalmente la aportación pública para su funcionamiento hasta dejarlo casi paralizado, y las asociaciones juveniles llevan varios años sin ningún tipo de apoyo, a pesar de ser la primera provincia en términos numéricos de movimiento asociativo juvenil, con más de mil asociaciones juveniles inscritas en el registro correspondiente.

Nuestros jóvenes no se merecen las expectativas de futuro que se les ofrece, sin trabajo o con trabajo precario, con menores derechos sociales y mayor desigualdad, obligados casi a la emigración forzosa. Es vital una irrupción en el panorama político regional de nuevas fuerzas con vocación transformadora y de un cambio social. Porque, como decía Miguel Hernández en su obra Vientos del Pueblo, “la juventud siempre empuja, la juventud siempre vence, y la salvación de España de su juventud depende”.

 

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