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Presos, visitadores de prisiones y amantes del terror

José L. López Lillo

Hace más de una semana que dos personas entraron en prisión bajo acusaciones falsas, coreadas interesadamente por la prensa de la caverna con el objetivo de atacar al gobierno municipal de Madrid, y seguida después, sin ningún tipo de comprobación, por el resto de medios, hasta que a los cinco días se empezó a conocer la verdad y el escándalo saltó nuestras fronteras, y fueron puestos en libertad. Una "libertad" con unas medidas cautelares que no se han impuesto a ninguno de los grandes chorizos de este país. Valga como ejemplo el que el 12 de febrero le retiraron el pasaporte a Jordi Pujol hijo, cuando desde diciembre de 2012 todo el clan familiar lleva entrando y saliendo del país, con cajas de zapatos, bolsas de basura y maletas, desde Barcelona a Suiza pasando por Andorra como si fueran por el pasillo de su casa.

Por si fuera poco, alguno de esos grandes calumniadores que se llaman periodistas ahora salen con que uno de los titiriteros "visitaba a un etarra". ¿Y qué?, ¿todos el que visite a Fabra o a Matas o a cualquier chorizo, ya es chorizo, prevaricador o estafador de Hacienda? ¿No existe una orden religiosa que visita las cárceles? En el año 2013 ese ministro de interior, tan religioso y tan bocazas que tenemos, concedió la medalla de oro al Mérito Social a la Orden de la Merced por su compromiso social en su labor pastoral en las cárceles españolas.

"Esperemos que alguna vez le pase factura al PP el uso torticero que  hace del terrorismo"

Concepción Arenal, al principio de su obra "El visitador del preso", dice: "¿A quién se dirige este libro? … ¿A quién ha de dirigirse sino a los que visitan las prisiones? … Habrá dos clases de visitadores: unos que irán en nombre de la ciencia, otros de la caridad; unos cuyo objeto será estudiar al delincuente, otros que se propondrán consolar al hombre, enseñarle mientras esté preso y ampararle cuando salga".

El objetivo de la acción voluntaria en el interior de la prisión puede ir desde el mero acompañamiento o entretenimiento de la persona presa, o buscar objetivos como establecer relaciones personales que favorezcan la reflexión y el cambio de la persona encerrada en una cárcel, y hasta la labor evangélica. Aunque estoy seguro que los actuales visitadores, religiosos o laicos, a pesar de los meapilas, esa labor la tienen muy en segundo plano, y se centran sobre todo en su labor humanitaria. Y sólo las orejeras ideológicas de los que suman castigos añadidos a las condenas pueden poner trabas a las visitas carcelarias.

El objetivo que persigue el "Partido Putrefacto sólo en casos aislados" cuando usa el terrorismo como arma arrojadiza, no es solo ganar votos mentando "la bicha", pues es algo que viene haciendo desde hace tiempo. Recordemos cuando Zapatero era ETA o la división causada entre las víctimas del terrorismo. Ahora también lo utiliza como cortina de humo, como entretenimiento, para que no se vean sus vergüenzas. Esperemos que alguna vez el uso torticero que el PP hace del terrorismo en general, y en especial del de ETA, le pase factura.

Cuando el argumentario del PP empieza a tirar de frases donde ETA es la protagonista muchos pensamos que la "echa de menos" porque contra ella vivía mejor. También se convierte en una señal segura de que han perdido el poder o están muy cerca de perderlo. Y no se sabe qué los ciega más, si perder el poder y dejar de ser los "salvadores de la patria" o que los echen de "donde hay", porque entonces sí que van a necesitar vírgenes, santos y milagros, pues no hay puestos ni puertas giratorias para todos.

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