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Yo no odio a Pedro Sánchez

José L. López Lillo

Soy simpatizante de Podemos y no odio a Pedro Sánchez, ni por supuesto al PSOE, ni siquiera odio a Felipe González; me cae mal, me parece un farsante, un agente infiltrado, un sinvergüenza… cualquier cosa menos un socialista. Siempre me ha recordado a José Luis Espinosa Pardo, el primer secretario de la UGT en la Murcia de la Transición, que luego se hizo famoso al organizar en 1978 el apuñalamiento de Antonio Cubillo, líder independentista canario, y más tarde se descubrió que era un agente del CESID, el servicio de inteligencia creado por Carrero. Por eso me parece anormal que un socialista pueda sentirse orgulloso de él, a no ser que sea de su misma cuerda, y entonces sí que tiene sentido.

“Los poderes fácticos del PSOE han impedido el pacto de izquierdas”

FG siempre prefirió el pacto con los partidos nacionalistas de derechas a lo que hubiera sido su pacto más natural desde el punto de vista de la izquierda. La prueba más palpable sucedió en 1993, cuando el PSOE sacó 159 diputados e Izquierda Unida 18 y finalmente se echó en brazos de los 17 diputados de la CiU de Jordi Pujol, esa persona tan honrada según el mismo Felipe. A partir de entonces comenzó la milonga de la famosa pinza entre IU y el PP contra los pobres socialistas. Ahora ocurre lo mismo. Los poderes fácticos del PSOE han impedido el pacto de izquierdas, y no me recuerden ahora como justificación su consulta a las bases con esa pregunta de risa.

Los gobiernos de FG fueron los que desmontaron la industria nacional, sin poner alternativas, y comenzaron las privatizaciones con la excusa de que era necesario para integrarnos en Europa. Igualmente fue el que inició la locura del AVE, y recordemos a Guido Brunner, aquel simpático embajador alemán (y de Siemens) y aquel contrato de 100.000 millones, eso sí, de pesetas, y los 400 de comisiones. Aunque haya que reconocer que eso es una minucia comparado con los listos del 3%. Por todo ello, por supuesto a vuelapluma y sin ánimo de ser exhaustivo, entiendo que las opiniones de FG y sus consejeros despierten muchas suspicacias y que personas con un mínimo de sentido crítico estén de acuerdo con los partidos que han votado no a la investidura con Ciudadanos, teniendo en cuenta que no han sido solo los de Podemos, y sin que, por supuesto, sea una cuestión ni de odio ni tampoco de apoyo a Rajoy. Simplemente el pacto del PSOE con Ciudadanos no me representa.

 

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