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¿El PP pide un pacto escolar? Mentirosos

José L. López Lillo

La sabiduría popular tiene abundancia de imágenes para describir la conducta y las actitudes del Partido Popular. Por ejemplo, cuando tan honrado partido habla de "Pacto Educativo". Lo que mejor define su actuación es que está haciendo un "brindis al sol"; por si a alguna persona joven no le suena, se utiliza para cuando un político hace una afirmación, o promesa, dedicada a salir del paso, rellenar el expediente, pero que sabe que no va a cumplir. Su origen proviene del mundo de los toros; en las localidades de sol se concentraban las personas con menor poder adquisitivo, menos entendidos (con excepciones), las que solo acudían ocasionalmente, en general aquellas más fáciles de contentar; por eso cuando la faena no se preveía para lucirse el torero hacía su brindis al tendido de sol.

"La educación pública no ha dejado de retroceder ante el abandono de sus gestores y los continuos regalos a las diversas patronales de la educación privada por parte del Gobierno del PP"

Hace muy poco, el 12 de marzo, el presidente de la Comunidad, Pedro Antonio Sánchez, hizo su particular brindis regional, aunque en esto sigue la estela de su predecesor y mentor sr. Valcárcel –veinte años de promesas y proyectos incumplidos–: “El Gobierno regional trabaja con toda la comunidad educativa para llegar a un gran pacto por la educación”. Eso dijo nuestro, de momento, PPresidente. Mientras tanto su consejera de Educación trabajaba en un nuevo atentado a la Enseñanza de todos, que ella debería representar, con un decreto en favor de la educación privada, a costa por supuesto del sector público. Porque en eso consiste la intención de concertar el Bachillerato y la Formación Profesional, cosa que de hecho ya existe, pues hay dos centros privados con el Bachillerato, y bastantes, con ciclos de FP concertados. Lo que pretenden ahora es generalizarlo y con ello propiciar un trasvase de fondos públicos hacia la empresa privada.

Entre los argumentos que utilizan como excusa se encuentran el de dar "estabilidad al profesorado de la privada ante la caída de la natalidad". ¿Al profesorado?, ¿y qué pasa con el profesorado de la pública? ¡Ah, que son personas interinas!, de esas de usar y tirar. O peor, "al que no crea en Dios que le den…". Pero la conclusión es mucho más simple si no se trata de dar estabilidad a las personas: puesto que al final alguien se va a la calle, lo seguro es que la estabilidad que se pretende es para dársela al negocio.

A ese efecto, a la "estabilidad del negocio educativo" contribuye otra medida incluida en el nuevo decreto legislativo: el pasar de 4 a 6 años la duración de los conciertos, para que así, si hubiera cualquier "interferencia" electoral, diera tiempo a consolidar el nuevo estatus educativo en la región, en que la educación pública no ha dejado de retroceder ante el abandono de sus gestores y los continuos regalos a las diversas patronales de la educación privada por parte del Gobierno del PP.

Pero no solo con este decreto barren en dirección de los negocios educativos; ya empezaron este año con la orden de escolarización que incluye la imposición de la zona única, en contra de la cercanía, a la hora de que las familias matriculen a sus retoños. Con la excusa de la "libre elección" , algo que nadie ha puesto en duda nunca, dan carta de naturaleza legal al trajín de coches y autobuses en nuestras calles a las horas de entrada y salida de los colegios, lo que demuestra que no elige quien puede sino quien tiene dinero para pagar, al menos, el autobús o coche y tiempo, entre otras cosas; y que como consecuencia inmediata tiene la creación de nuevos guetos educativos, guetos de ambos extremos, de los que tienen dinero y de los que no. Con la particularidad que se hace con el dinero de todos.

Volviendo a la sabiduría popular y al Pacto Educativo, habría que recordarle al partido conservador que las "mentiras tienen las patas muy cortas". Pero pensando en el PP murciano, lo retrata mejor ésta: no hay quien cambie el destino, quien nace lechón muere gorrino. Y no tiene nada que ver con la imagen de un lechoncete y un marrano, simplemente quiere decir que la naturaleza de un mentiroso, persona o partido, no cambia con el tiempo.

 

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