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A media asta

Ramona López

Lo de la bandera a media asta como luto por la muerte de Cristo da un poco de risa por lo vetusto y anacrónico. Lo de la bandera a media asta es incluso gracioso, fíjate lo que te digo, porque pone un poquito de color costumbrista al telediario y anima a los tuiteros a afinar la puntería, si es que no se han dado de baja ya tras lo de Cassandra y el Wyoming, claro. Lo de la bandera a media asta todo lo que hace es rasgar un poco más el ya maltrecho paño de la supuesta aconfesionalidad de nuestro Estado. Nada más. Nada menos también, lo sé, pero nada más. Y nos hemos reído un rato. Lo malo, más que las banderas, son las cabezas a media asta, y lo peor son las cabezas astadas porque seguimos viviendo en un país que embiste contra lo que no comprende. Como decía Machado: “esa España inferior que ora y embiste cuando se digna usar la cabeza”. Imposible no vincular esto con el culto a la sacrosanta “fiesta nacional”, que no admite disidencias so pena de lapidación. Así que se sigue rezando y se sigue embistiendo como si no hubiéramos aprendido nada en los últimos ochenta años, como si viviéramos en un tiempo estancado al que le patinan las ruedas y que no gira ni avanza. Asombra comprobar que seguimos siendo el país descrito por Machado en “El mañana efímero”.

“Lo malo, más que las banderas, son las cabezas a media asta, y lo peor son las cabezas astadas porque seguimos viviendo en un país que embiste contra lo que no comprende”

Se admite más o menos bien que haya quien no participe de la expresión religiosa mayoritaria, que viene a ser casarte por la iglesia, asistir a bodas y comuniones y participar en la Semana Santa (en total unos diez días de espiritualidad al año, como mucho), pero no se tolera que se recuerde y aún menos que se reclame que el nuestro es un Estado laico, porque entonces, ay, te lloverán los capones en forma de: “aunque tú seas atea, la religión forma parte de tu cultura y tu tradición”, que viene a querer decir que te aguantes con lo que hay, porque los que participamos de esta manifestación superficial de espiritualidad somos más y tú estás en franca minoría. Así que, si no quieres que haya misa en la tele, apaga el aparato. Del mismo modo, si no te gusta que se torture animales, no vayas a una plaza de toros.

Un buen ejemplo de cabeza astada que ora y embiste lo tenemos en las declaraciones del Alberto Fernández Díaz, presidente del grupo municipal del PP en Barcelona, pidiendo que se ofrezca prioridad a los refugiados cristianos que huyen de la guerra, algo que, además de atentar contra los Derechos Humanos, es inconstitucional al pedir que se discrimine atendiendo a la opción religiosa. En el PP, como ya hemos podido comprobar, no son precisamente de acoger a nadie, pero ya puestos y si hay que hacerlo, que se pida primero la partida de bautismo. La misma actitud, la misma, de los ultras de Lo Nuestro que ponen un tenderete para dar comida sólo a españoles pobres, y sin embargo los medios presentan al PP como un partido constitucionalista y moderado. Así están las cosas.

@aclarandotemas

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