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La didáctica de Juan Pinilla versus virtuosismo Paco Montalvo

Siempre es una alegría para el alma disfrutar del Arte de Juan. No es por nada: no es una estrella mediática, ni figura destacada del panorama artístico. Lo que sí es lo transmite encima del escenario, con David Caro a su vera sin perderle de vista…

Comenzó la segunda Gala del Festival con la entrega del premio Catedral del Cante al pueblo de Bélgica por su implicación en la difusión del flamenco a lo largo de su territorio. Recogió el premio el embajador de Bélgica en España de manos del alcalde de La Unión, Pedro López Milán, que agradeció el galardón explicando la labor que desde los años ochenta se realiza en su país. Seguidamente, el consejero de Cultura del gobierno autónomo, Javier Celdrán Lorente, hizo entrega de la Vera Cruz a la Fundación del Cante de Las Minas. Recogió la Cruz el presidente de la Fundación Pedro López Milán. El consejero hizo un alegato en defensa del Festival, embajador de la cultura flamenca y murciana más allá de nuestras fronteras, reiterando el compromiso del gobierno regional con el Festival, en su mantenimiento y difusión.

El presentador Miguel Meroño presenta a Juan Pinilla, el eterno aspirante a la Lámpara Minera que al final consiguiera en 2007. Viene acompañado por bailaor, percusionista y su inseparable David Caro al toque (guitarra que probara suerte en la lucha por el Bordón Minero con apenas 13 años hace ya unos diez, como recordara el propio Juan).

Los cuatro al frente, a pelo. Juan afina por cantes de trilla secundado por sus acompañantes que marcan compás. Brillante. Ya, sentados, Juan comienza su digamos show, concierto, espectáculo. Porque Juan explica antes de arrancar; cuenta en palabras sencillas para el entendimiento general qué es lo que va a interpretar, dando pelos y señales de esto o aquello, adornando los comentarios con anécdotas que agradan al espectador, ensimismado ante la sabiduría del cantaor-periodista-investigador-escritor. Primero fue un sentido homenaje al escritor Paco Umbral recreando una especie de seguiriya con letra de un poema de Umbral dedicado a la muerte de su hijo. Comienza el cante, largo e intenso del granaíno seguido de cerca por Caro, que toca muy formal, con mucho conocimiento pese a su juventud.

Siguieron con soleá de los Pavón, un recuerdo a Pastora “Niña de los Peines” y su hermano Tomás. Luego siguió con minera, en recuerdo de todos aquellos maestros que tuvo la suerte de compartir en vida en La Unión, y cita a Asensio Sáez, a Pencho Cros, a Antonio y Encarnación Fernández… y a los que ya no están. Preciosista composición que empezó por minera, siguió con levantica rematando por murciana. Y en cada uno de los cantes Pinilla da las claves para que el espectador no se pierda entre los intríngulis de los cantes de la tierra. Fantástico David y magistral Juan, compenetración máxima entre ambos.

Otro paseo por la geografía mediterránea del Cante, por cantes abandoleaos, esos que suenan a fandango, base misma del folclor español. Emprendió ruta por la Alpujarra almeriense, con fandangos doblaos de Juan Breva; luego se marchó a la sierra malagueña, a Ronda, interpretando una rondeña; pasó seguidamente a Córdoba, a Lucena, y en todo el periplo no dejó de intervenir con ocurrencias y chascarrillos sobre aquel cantaor o sobre aquella anécdota de aquel que escuchó al pastor con los fandangos de la vaca. El Mercado aplaude en pie al grupo. Ya, para terminar su tiempo, quiso brindar unos momentos en recuerdo de Las Trece Rosas, dedicando su concierto a todos, y todas, los trabajadores, jornaleros y peones que, al igual que en tiempos pretéritos sucedía en esta sierra, siguen padeciendo la precariedad y el riesgo laboral. Y se despidieron con pataíta al frente, con un guiño a Enrique Morente: “Te fuiste tan de repente, que hasta La Alhambra llora tu muerte”. 

(Juan Pinilla será uno de los profesores que impartirán el curso “Cantes de Levante”, junto a Pedro Egea y la cantaora Encarnación Fernández, de lunes 7 a miércoles 9 en la Casa Piñón en horario de 10:00 h hasta 14:00 h)

Turno para el principal de la noche, el violinista Paco Montalvo, virtuoso de las cuatro cuerdas que viene precedido de fama y renombre, con muchas ganas de tocar en la Catedral del Cante. Según sus propias palabras: “Para mí tocar en el Antiguo Mercado Público es otro de los sueños, es como tocar en el Carnegie Hall de Nueva York”.

Llega al escenario con cuadro flamenco, bajo eléctrico y bailaora, a presentar su recién editado disco, “Alma de violín flamenco”, una selección de canciones flamencas elegidas por el músico que recrea y enriquece con su interpretación florida, vistiendo las armonías con toques clasistas. En definitiva, un espectáculo de Fantasía Flamenca a mayor gloria de su principal, que ejecuta rumba, guajiira, alegrías… de manera magistral, con dominio asombroso del difícil instrumento; una puesta en escena sólida, con guitarra, bajo, percusiones, palmeros, y esa bailaora que demostró que era algo más que un mero objeto de atrezzo, como demostró en la guajira que bailó para su principal. Bien. Pero más allá del desarrollo de los temas, de la clase de su intérprete y acompañamiento, no vi más que ejecución y virtuosismo, algo de gracia y salero pero poco más, así que cogí los bártulos y me retiré a las afueras, a las tascas de la Avda. del Flamenco, que no solo de Arte vive el aficionado.

Para hoy, lunes 7, a partir de las 23:00 h gala de lujo en el Antiguo Mercado con dos mujeres dos que a buen seguro levantarán al aficionado de la silla: las cantaoras Argentina y Mayte Martín, casi ná. No me falten.

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