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Paco Ibáñez y el Club Atalaya de Cieza celebran juntos 50 años de compromiso con la cultura

El mítico cantante, voz de los poetas, a cuyos versos ha puesto música, actuará hoy sábado en el Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza a partir de las 22.00 horas
Paco Ibáñez

Paco Ibáñez hace parada hoy sábado, 24 de junio, en Cieza con su gira 'Vivencias'. El cantante, voz de los poetas, a cuyos versos ha puesto música, actuará en el Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza a partir de las 22.00 horas. La cita servirá para conmemorar el 50 aniversario de este espacio destinado a la cultura y fundado en 1967.

Han pasado más de 50 años de su primer disco dedicado a Luis de Góngora y Federico García Lorca, e ilustrado por Salvador Dalí. Desde entonces, Paco Ibáñez se ha mostrado siempre firme en su lucha por la búsqueda de la belleza, del pensamiento crítico y de la defensa de las libertades del hombre a través de la poesía.

Con 'Vivencias', Ibáñez ha recorrido ya diversos países de América Latina, así como diferentes ciudades españolas, entre las que figuran Sevilla, Madrid, Valladolid, Bilbao y Barcelona.

Las entradas para el concierto de Cieza -de aforo limitado- se pueden adquirir a través de la web www.compralaentrada.com al precio de 32 euros.

Una historia paralela desde 1967

Corría el año 1967 cuando Paco Ibáñez irrumpió definitivamente en el mundo de la cultura y el compromiso con la edición en París del segundo de sus discos dedicados a “La poesía española de ahora y de siempre”, en el que junto a poemas clásicos de Quevedo y de Góngora, se atrevió a musicalizar versos de otros autores contemporáneos no precisamente afines al régimen franquista, inmortalizando poemas de la talla de “Andaluces de Jaén” de Miguel Hernández, “Me queda la palabra” de Blas de Otero, y “España en marcha” y “La poesía es un arma cargada de futuro” de Gabriel Celaya, canciones que estaban llamadas a formar parte imprescindible de la banda sonora de los nuevos vientos inconformistas que empezaban a soplar en el país.

Aquel mismo año 1967, antesala del Mayo del 68, en Cieza, un “pueblo sin pretensión” situado en un cruce de caminos fronterizos entre Murcia, Albacete, Valencia y Granada, unos jóvenes rebeldes tuvieron un sueño de libertad que se hizo realidad en un edificio abandonado que había sido fábrica de esparto y luego pista de bolos, donde, con la complicidad del dueño del local, establecieron un espacio de ocio y cultura al que llamaron Club Juvenil Atalaya, como la montaña emblema del lugar.

Cincuenta años después, Paco sigue firme en la defensa de las libertades y en su búsqueda de la belleza a través de la música y la poesía. Y también sigue en pie cinco décadas más tarde el Club Atalaya, que no cesa de alimentar aquella vieja e insaciable utopía libertadora, publicando libros y revistas, organizando conferencias, presentaciones de libros, proyecciones, debates, conciertos, recitales poéticos, representaciones teatrales… porque la cultura sigue siendo “un arma cargada de futuro”.

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