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El olímpico Peñalver confiesa que aún arrastra las secuelas de los abusos sexuales del entrenador Millán

El medallista murciano asegura que sufrió "un shock" al comprobar que lo que él había vivido "se estaba volviendo a repetir" en Tenerife
Antonio Peñalver enseña su medalla de planta a su hijo Diego

El subcampeón olímpico de decatlón en Barcelona 92, el murciano Antonio Peñalver, confesó ayer que, a sus 48 años, aún arrastra problemas derivados del "silencio y la manipulación, y todas las consecuencias del abuso" que asegura haber sufrido por parte de su exentrenador y exseleccionador nacional Miguel Ángel Millán.

En declaraciones a Radio Marca en Tenerife, Peñalver ha manifestado que, cuando se enteró el pasado mes de noviembre de que un joven tinerfeño había denunciado por abusos sexuales a Millán, su antiguo preparador, sufrió "un shock" al comprobar que lo que él había vivido "se estaba volviendo a repetir".

"Nunca estuve seguro del todo, pero pensaba que Miguel se había rehabilitado", señala Peñalver, que relata cómo conoció a Millán en Murcia en 1983 cuando contaba 14 años y cómo le apartó de su anterior vida.

"En un primer momento se convierte en tu segundo padre, en tu hermano, en tu consejero. Absorbió mi vida y se convirtió en una relación idílica", añade el exatleta, una relación que se mantiene hasta que "empieza a tocarte y hacer cosas".

Peñalver reconoce que mientras otros pupilos de Millán huían y abandonaban el atletismo, él aguantó porque su vida era atletismo y, en ese momento, "era lo único que conocía".

El exatleta murciano elogia el valor del joven de 19 años que interpuso la primera denuncia contra su antiguo técnico y del menor de edad que acaba de denunciar abusos aún más graves, lo que ha provocado que una juez de La Laguna (Tenerife) decida el ingreso en prisión del exseleccionador nacional de pruebas combinadas.

"Es muy difícil tener el valor a enfrentarte a todo el mundo”

Asegura que ha decidido contar lo que él pasó mientras trabajó con Millán porque no podía permitirse no hacer lo que estuviera en su mano para apoyar esas denuncia, ya que "es muy difícil tener el valor a enfrentarte a todo el mundo. La imagen exterior es brutal".

Relata que no entendía como alguien "tan maravilloso" era capaz de hacer cosas que le producían "tantísima repulsión" y señala que, durante años, se sintió culpable.

"Lo que ha hecho E. (el primer joven denunciante) es un acto muy valiente y de madurez. Es muy importante porque ha motivado todo lo demás. No es agradable pero no podía dejar pasar esto como si nada. Insisto en que lo mejor es que, cuanto antes hablen del tema los posibles afectados, antes se acabará esto" señala.

En la entrevista, Peñalver cuenta las distintas fases de la relación con su técnico y "el sometimiento absoluto" al que afirma que fue sometido, pero también confiesa cómo se sintió cuando Millán volvió a hacerle caso como entrenador, tras haberle denostado: "Pensé que mi vida había vuelto a tener sentido".

Seleccionar, aislar y convertir en víctimas a chavales

Afirma que hubo un tiempo en que el exseleccionador nacional hacía planes de entrenamientos efectivos, pero considera que tenían como objetivo "crear una imagen exterior y generar las condiciones para poder seguir haciendo lo que ha estado haciendo, que era seleccionar, aislar y convertir en víctimas a chavales que un minuto antes pensaban que estaban en las mejor de las versiones de sus vidas".

"Solo te sentías bien si tu maestro te decía que podías estarlo. Me llevaba de fiesta, a casa, a ver películas y todo ese tipo de cosas. Me trataba como a un mayor. Todo hasta que llega un momento en el que aparecen las intenciones verdaderas", agrega Peñalver.

El subcampeón olímpico anima a que más chicos, tengan la edad que tengan, "sean capaces de ver con ojos reales qué es lo que ha pasado", y recalca que tiene claro que "solo hay un culpable", en referencia a Millán.

Afirma que en 1992 fue consciente de que no era el único y estuvo tres meses encerrado en su casa, señala que ahora está descubriendo que tiene recuerdos bloqueados y subraya que a lo largo de los años siguen apareciendo problemas de confianza y en relaciones personales derivados de esta historia.

Peñalver señala que en Murcia hay casos que aún no han querido hablar "porque prefieren mantenerlos encerrados" y anima a que en Canarias salgan las denuncias y que los denunciantes busquen el apoyo para que estos hechos tengan el menor impacto posible en sus vidas "porque el choque es muy duradero y perverso".

Califica a Millán como "la perversidad, la monstruosidad", y señala que le gustaría que jamás hubiera formado parte de su vida, porque cree "nunca" estará "limpio del todo" de su contacto con él.

Peñalver recuerda que en 2002 se encontró con Millán y éste le pidió que le perdonara. "Pero, cuando le dije que se perdonara él mismo si podía, me trató como a un niño desvalido, diciéndome que seguía siendo el mismo niño de siempre", agrega.

En su opinión, este arrepentimiento se debió a que iba a ser nombrado seleccionador nacional y quería tantear si Peñalver "iba a hacer algo en su regreso al mundo del atletismo".

Millán pudo ir “más allá de los tocamientos lúbricos” con su última presunta víctima

La gravedad de los abusos sexuales, el riesgo de fuga y la posibilidad que influyera sobre otros "testigos o víctimas" de su comportamiento son las razones que han llevado al ingreso en prisión comunicada y sin fianza del entrenador de atletismo lorquino Miguel Ángel Millán Sagrera, expreparador del medallista olímpico alhameño Antonio Peñalver.

Así figura en el auto dictado por la juez de Instrucción número 2 de La Laguna (Tenerife), Celia Blanco, quien el lunes atendió a las peticiones de prisión de la Fiscalía y de la acusación particular, tras una nueva denuncia por presuntos abusos sexuales realizada por un joven al que entrenaba y que aún es menor de edad.

Miguel Ángel Millán Sagrera, exseleccionador nacional de pruebas combinadas de atletismo, había prestado declaración ante la juez el 15 de diciembre de 2016 por una denuncia de abusos de un joven nacido en 1997.

Esa denuncia corroboraba otros presuntos antiguos abusos ya prescritos a menores que hoy rondan los 40 años y que en su día no denunciaron, aunque ahora pueden actuar como testigos (entre los que figura el subcampeón olímpico en Barcelona 92, Antonio Peñalver)

En diciembre, el entrenador quedó en libertad porque el relato del denunciante se refería a "presuntos abusos, sin penetración, con lo que la pena no presentaba excesiva gravedad", explica la juez.

Pero en la nueva denuncia de un joven todavía menor, que ha supuesto la prisión para Millán, los abusos son más graves y también las penas previstas para ellos en el Código Penal, ya que incluyen no sólo "tocamientos lúbricos" sino la introducción anal de objetos y de un dedo, además de la exhibición de material pornográfico.

El auto indica que Millán disponía de un segundo domicilio en Tenerife, en la localidad de El Porís, en el que "al parecer se llevaron a cabo abundantes actos presuntamente delictivos" contra el menor, entre ellos la exhibición de películas pornográficas.

La magistrada constata en la declaración del menor "la gran influencia psíquica ejercida sobre el muchacho", del que Millán era "entrenador y confidente".

Cuando el adolescente no accedía a sus pretensiones "era ignorado en los campeonatos", pese a que el atletismo era su pasión.

La juez apunta que la influencia sobre el menor llegó hasta el punto de que en agosto pasado, en su primera declaración policial, negó los abusos y avisó a Miguel Ángel Millán de la investigación.

Esa influencia sobre otros testigos o víctimas y el riesgo de fuga hacen necesaria la prisión del entrenador, argumenta la juez, quien señala que, aunque ya se le había retirado el pasaporte, la facilidad para moverse por Europa con el DNI y cierto arraigo del acusado con Marruecos aconsejan esta medida.

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