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El Rif vuelve a ponerse en pie contra Marruecos para pedir justicia por las muertes sin esclarecer

El norte del país está recorrido por una serie de movilizaciones desde 2016 tras la muerte de Mouhcine Fikri, un pescadero que intentó salvar la mercancía de su camión mientras que un policía daba la orden de triturar el pescado
Imagen de la muerte del pescadero Mouhcine Fikri.

La población rifeña está en pie. El norte de Marruecos está recorrido por una serie de movilizaciones que dieron comienzo a finales de 2016 tras la muerte de Mouhcine Fikri, un pescadero al que le fue confiscado todo su material, única fuente de ingresos para él y su familia. Mouhcine se dispuso a salvar su mercancía y se metió en el camión. Una vez en el interior un policía dio la orden de triturar el pescado. Así, murió Mouhcine Fikri: aplastado en un camión de basura. Muchos marroquíes se han manifestado en varias ciudades del país e incluso en el extranjero.

El incidente ocurrió en la ciudad de Alhuciema, en el norte del país. Tras conocerse lo ocurrido a través de las redes sociales empezaron las convocatorias para protestar contra esta 'hogra', un término utilizado en el Magreb para referirse a un abuso o una injusticia cometida por las autoridades.

Desde entonces no han parado las manifestaciones en Alhuciema, ciudad natal de Fikri. Al principio, pedían justicia para Fikri y otros cinco jóvenes torturados y asesinados en la comisaria en 2011. La versión oficial mantenía que los cinco jóvenes entraron por voluntad propia al banco y se quedaron atrapados en un incendio provocado. Testigos imparciales aseguran que los cinco jóvenes fueron detenidos y torturados en la comisaria de la ciudad junto con otros manifestantes, y que al morir cuatro de ellos, fruto de las brutales palizas, los policías llevaron los cuerpos al Banco Chaiibi (Banco Popular) y provocaron el incendio para tapar el crimen. Al día siguiente del lunes 21 de febrero de 2011, el mismo banco volvió a amanecer en llamas. Fue entonces cuando apareció el cadáver del quinto joven. Las declaraciones de uno de los bomberos de servicio aquella noche fueron claras: “Es imposible que se haya propagado el fuego él solo otra vez, porque hemos dejado el banco como una piscina: lleno de agua”. Si bien las autoridades afirman que los manifestantes murieron en el incendio, las fotografías de los cuerpos carbonizados dicen todo lo contrario, pues muestran señales de tortura, además de poderse apreciar a simple vista numerosas roturas óseas. Los familiares pidieron las grabaciones de las cámaras de seguridad del banco, grabaciones que nunca llegaron a sus manos, y fueron completamente desoídos por la Administración. Pasado un tiempo les mostraron una grabación de otro banco donde se ve una persona rompiendo el cristal de la fachada. Ni era el mismo lugar ni ninguno de los manifestantes.

Después de las promesas de las autoridades, el caso de Fikri quedó sin resolver, y también el caso de los cinco jóvenes del movimiento 20 de febrero.

Las manifestaciones duraron siete meses. Hoy, siguen reclamando periódicamente en las calles justicia. Exigen el fin de la marginación por parte de Rabat y una serie de inversiones sociales (hospitales, universidades y empleos) necesarias para la zona del Rif. Un gran número de personas se ven ahora afectadas por el cáncer tras los ataques aéreos del ejército español contra los rebeldes Rifeños, quienes luchaban contra la colonización de la región. España utilizó armas químicas como el fosgeno y el difosgeno, la clorociprina y, sobre todo, el gas mostaza contra la población civil en el norte de Marruecos en la llamada Guerra del Rif (1921-1927).

Desde octubre de 2016 hasta mayo de 2017, la ciudad de Alhucemas sale en manifestación. El Estado no duda en usar todos los medios para pararlas: desde promesas de una mejora en la ciudad que nunca llegan, hasta la represión directa e incluso traer criminales de otras ciudades con espadas y armas blancas para atacar a los manifestantes…

Todo esto no ha podido desanimar a los manifestantes. El 18 de mayo de este año, todo el Rif respondió a la convocatoria del Movimiento Popular Rifeño, MPR. Nasser Zafzazi, cabeza visible del movimiento, convocó una nueva manifestación multitudinaria para el 20 de julio, dada la participación masiva de la población.

Tras la gigantesca manifestación del 18, el Gobierno marroquí se había mostrado conciliador. Cuatro días antes, el 14 de mayo, los seis partidos políticos que conforman la mayoría gubernamental publicaron un comunicado en el que acusaban a los cabecillas de las protestas de “promover ideas destructoras que siembran la discordia” y, peor aún, de ser “separatistas”, es decir, nacionalistas rifeños.

Una semana después, hubo un fuerte cambio de registro. Una delegación de ministros y directores de instituciones públicas viajaron hasta la provincia marginada y anunciaron proyectos sociales, educativos e inversión en nuevas infraestructuras. Eso sí, nada de concesiones políticas o culturales. Prometieron la apertura en Alhucemas de una antena de la Universidad de Tánger, la rehabilitación de escuelas, la contratación de 500 profesores, la remodelación y adquisición de equipamientos para un centro oncológico… etc. Pero la población ya no cree en la promesas del Estado, pues llevan ya más de 60 años haciendo lo mismo: promesas de proyectos en papeles y que nunca se ven plasmados en la realidad. Promesas y más promesas, sólo para frenar las manifestaciones. Ha pasado mucho tiempo, y los ciudadanos del Rif siguen en el abandono.

Todo comenzó durante el rezo del mediodía en la Mezquita Mohamed V de Alhucemas, cuando el predicador pronunciaba su sermón del viernes y aprovechó para descalificar las protestas del Movimiento Popular calificándolas de “fitna” (cisma) entre los musulmanes. Zafzafi, que se encontraba en la Mezquita, se puso de pie, interrumpió al predicador y le dijo que “fitna” es lo que el Estado marroquí practica en el Rif, antes de continuar en voz alta con un largo discurso lleno de referencias políticas y religiosas, lo que generó un gran tumulto dentro de la mezquita.

Un alto responsable del Ministerio de Asuntos Islámicos dijo que lo sucedido era inaceptable: “Es algo nunca visto en el país, algo diabólico”, remachó. El ministerio emitió además un comunicado diciendo que la interrupción del sermón por parte de Zafzafi “constituye para la conciencia de la nación un comportamiento innoble en un país que venera y respeta altamente las prácticas y los ritos religiosos”. Otra fuente oficial afirmó que Zafzafi sería perseguido por tratar de utilizar un espacio religioso con fines políticos.

Según testigos presenciales, policías de paisano que rezaban en la mezquita trataron de detener al líder rifeño dentro del templo, pero Zafzafi, acompañado de varios de sus aliados, salió del templo y se dirigió a su casa rodeado de una especie de “escudo humano”, mientras la policía salía tras él. Todo ello, bajo la atenta mirada de los teléfonos móviles que retransmitían casi en tiempo real.

A primera hora de la tarde, las protestas por la persecución a Zafzafi se estaban desarrollando en tres barrios de Alhucemas, así como en Imzouren y Beni Buayach, ambas en su periferia sur, y en Beni Hdifa, según están mostrando los vídeos que circulan por las redes sociales. Mientras tanto, Zafzafi, que se refugió primero en la azotea de su propia casa, donde fue protegido por más de cien personas, huyó más tarde a un paradero desconocido desde donde dirigió un breve discurso para aclarar que se encuentra bien y pedir a sus seguidores “mantener el carácter pacífico de las protestas”.

Continúa la tensión en Alhucemas. Después de una noche de protestas que se trasladó a otras ciudades del Rif, la policía marroquí detuvo a otros cuatro activistas del Movimiento Popular Rifeño, tras la macro operación para capturar a su líder, Nasser Zafzazi.

Entre los últimos detenidos se encuentran una mujer, cuya familia quiere mantener su identidad en el anonimato, y dos miembros del MPR (Movimiento Popular Rifeño), Issam Achahbar y Khalid Echaikh, que se suman a los arrestos de otros miembros del movimiento rifeño como Mohamed Bularasi, Yahya Alfaqih o Mohamed Jelloul, un conocido activista que ya estuvo en prisión por su participación en las protestas del Movimiento 20 de Febrero de 2011.

El delegado provincial de Salud, Mohamed Badi, informó sobre varios policías heridos, tres de ellos graves, tras los enfrentamientos en Alhucemas, según recoge la agencia de noticias marroquí MAP.

Según activistas de Alhucemas hay más de 28 detenidos solamente desde el sábado hasta la madrugada del domingo 28 de mayo. Sabemos, tristemente, que este número aumentará…

Nasser Zafzafi, el líder del llamado Movimiento Popular de Alhucemas, que se encontraba en busca y captura desde el viernes, ha sido detenido este lunes 29 de mayo, Alhucemas y los pueblos de los alrededores están tomados por la policía. El domingo a las siete de la tarde, antes de romper el ayuno de Ramadán, solo se ven furgonetas antidisturbios en las entradas y salidas de los pueblos. Las asociaciones de derechos humanos informan de 37 detenciones. A pesar de que la cúpula del Movimiento se encuentra privada de libertad, las protestas continúan en el Rif.

 

Comentarios

El rif es una zona que esta en el norte de marruecos(comprende una parte del norte de Argelia tambien) lo que esta pasando es que ya estan cansados de que el gobierno marroqui les quites sus derechos han llegado a un punto que ya no pueden aguantar mas y cada vez se esta convirtiendo esto en una guerra del pueblo rifeño contra el gobierno marroqui. Es casi lo mismo que esta pasando en catalunia los catalanes quieren la independencia y lo mismo aqui los rifeños quieren la independencia porque el gobierno marroqui tiene mucho que ver con el atraso que esta sufriendo el rif. Zefzafy decia en un video "les pedimos hospitales es algo malo? Les pedimos escuelas y universidades es algo malo? Les pedimos que nos mejoren la infraestructura es algo malo?"

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