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Defensor del Paciente pide que se investigue el caso de la mujer a la que cerraron la vagina sin su consentimiento

El letrado de la asociación presenta una reclamación contra el Servicio Murciano de Salud y exige una solución médica y la indemnización pertinente
Hospital Santa Lucía de Cartagena

El letrado de la Asociación del Defensor del Paciente, Ignacio Martínez, presentó telemáticamente la semana pasada una reclamación patrimonial contra el Servicio Murciano de Salud (SMS) para que se investigue el caso de la mujer de Cartagena a la que se cerró la vagina en una operación quirúrgica sin su consentimiento.

La mujer fue derivada por los ginecólogos del hospital cartagenero Santa Lucía a un hospital privado para operarla por un desprendimiento del útero. Encarna, de 71 años, y su marido, vecinos del barrio de Los Dolores, dicen que el cirujano les ha destrozado su vida sexual.

A través de esta queja la paciente y su esposo denuncian “hechos muy graves que han dado lugar a que en la actualidad ella sufra dolores permanentes y esté incapacitada para hacer cualquier tipo de actividad”. Además, requieren que se le busque una solución médica a su problema, “ya que no está siendo atendida debidamente”. Con este requerimiento, la Asociación pretende que “se investiguen los hechos y se depuren responsabilidades, fijando en su caso la indemnización pertinente ante tan grosera lesión de la autonomía de la afectada”.

Por el momento, Encarna está a la espera de que la Seguridad Social le atienda para repararle los “graves daños” que afirma haber sufrido tras la operación. Desde septiembre ha acudido una decena de veces a Urgencias. “Lo único que hacen es ponerle calmantes”, explica su esposo. Pese a la morfina que se aplica, ella señala que los dolores son “terribles”. A final de mes tendrá su tercera cita con el ginecólogo del Hospital Santa Lucía tras la intervención. “Los médicos que la han visto se quedan asombrados al ver la chapuza que le hicieron”, expone Ginés, quien también advierte que “el cirujano ya nos avisó que, aunque haría todo lo que pudiese, la operación sería desastrosa”.

El marido se queja de que “a mi mujer le hicieron una operación que valía 2.000 euros para no pagar la intervención que realmente necesitaba, que cuesta unos 8.000 euros”. Asimismo, Ginés expone que “en el Hospital Santa Lucía nos dijeron que la Seguridad Social no cubría esa técnica más avanzada en la que se utiliza una malla, pero nos engañaron, porque sí que la está aplicando en casos similares a los de mi señora”.

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