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La UPCT demuestra que el uso de humedales artificiales depura las aguas del Mar Menor

El estudio, realizado por la ingeniera agrónoma María del Carmen Tercero, señala que esta iniciativa es capaz de eliminar nitratos y fosfatos usando suelos y plantas autóctonas

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han demostrado que el uso de humedales artificiales para depurar las aguas que llegan al Mar Menor es efectivo y permite eliminar nitratos y fosfatos usando suelos y plantas autóctonas.

Así, el grupo de investigación de Edafología Ambiental, Química y Tecnología Agrícola de la universidad ha llegado a dichas conclusiones tras construir estos humedales y de manera experimental en el marco de las investigaciones de la tesis doctoral llevada a cabo por la ingeniera agrónoma María del Carmen Tercero y dirigida por María Nazaret González Alcaraz, investigadora del Programa Europeo Marie Skodowska-Curie, y el profesor de la Politécnica José Álvarez Rogel.

De esta manera, los investigadores construyeron humedales a pequeña escala con suelos y plantas recolectados de un humedal costero del Mar Menor. Esos humedales, de flujo vertical, se inundaron con agua eutrofizada con altos contenidos en nitratos y fosfatos y durante un año se ensayaron tratamientos con plantas de carrizo y sin vegetación.

En concreto, se han analizado más de 2.500 muestras de agua y más de 300 muestras de suelo y planta, y se han tomado más de 4.000 datos físico-químicos, biológicos y fisiológicos y los tratamientos de depuración ensayados "fueron altamente efectivos en la eliminación del nitrato y el fosfato del agua eutrofizada", ha explicado la investigadora.

Gracias a este expermento, el nitrato se eliminó por la actividad de los microorganismos del suelo, que convirtieron esa sustancia en nitrógeno gaseoso a través del proceso de desnitrificación, y en apenas cinco días se había eliminado más del 90 por ciento del nitrato añadido.

Según ha afirmado el director de la tesis, la clave para ello fue el carbono orgánico del propio suelo, que mantuvo activos sus microorganismos, lo que "permite ser optimista de cara al uso de este tipo de sistemas para la depuración de muchos de los efluentes agrícolas del Campo de Cartagena".

Asimismo, la presencia de plantas de carrizo también contribuyó para facilitar la actividad de los microorganismos y para convertir ese nitrato en nitrógeno gaseoso que no queda retenido en el suelo, sino que se transmite a la atmósfera.

En cuanto al fosfato, en apenas un día ya se había eliminado más del 90 por ciento gracias a la acción de los humedales, y en unas tres semanas había desaparecido casi en su totalidad.

En este caso, la mayor parte del fosfato se quedó retenido en los suelos "al unirse a compuestos de calcio, cuyo contenido en la mayoría de los suelos del Campo de Cartagena es abundante".

Los resultados de esta tesis han sido publicados en diversas revistas científicas internacionales y verifican que los humedales costeros del Mar Menor depuran las aguas eutrofizadas que los atraviesan contribuyendo a preservar la calidad del agua de la laguna.

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