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Francisco Saura. 30/04/2017

Pedro Antonio observó la lánguida sombra de su desdicha dibujada en los primeros escalones de la Asamblea. Hubiera sucumbido a sus propios pensamientos sentado en el suelo, con la cabeza inclinada y el cabello jugueteando con los primeros destellos de un sol amortajado, pero la brisa húmeda de las primeras horas de la amanecida lo empujaban hacia un paisaje de batallas, ríos alcalinos y sed de venganza.

Por piernas. Como quiera que la propaganda debe continuar a toda costa aun estando en funciones, la consejera de Medio Ambiente y sus fotógrafos y cámaras se fueron, otra semana más, a orillas del Mar Menor con el fin de presentar un servicio de limpieza de playas que, por la exigua cifra de sus miembros y el método artesanal con que se emplean, podría tardar más o menos un cuarto de siglo en recorrer el contorno costero retirando algas y trillando arenas.

El obispado de Belluga representa, ante todo, un periodo de impulso decisivo en la evolución de la ciudad y su transformación. Una etapa en la que se sientan las bases de actuaciones posteriores de alguna manera programadas, de ejecución sucesiva, que sacarán a la ciudad del período de estancamiento que desde el siglo XVI, entre riadas y pestes, exige una reconversión de las bases económicas.

Lorenzo Sentenac. 30/04/2017

Que ante la magnitud de la corrupción que rezuma por todos sus poros nuestro desgraciado país la respuesta indignada se considere excesiva, o incluso una falta de decoro, cuando no una injustificada rabieta infantil guiada por el odio, nos da una idea de la tropa de melifluos consentidores en que nos hemos convertido.

Hablamos de una monarquía criminal como es la marroquí con miles de asesinatos saharauis a sus espaldas, todo tipo de violaciones de los derechos humanos, torturas abominables sobre quienes defienden algo tan digno como la recuperación de su país en el Sahara Occidental, vendido por el fascismo español al sátrapa rey de Marruecos.