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Los diferentes alimentos y sus beneficios para nuestra salud

Todos los seres vivos necesitamos alimentarnos para mantener nuestro organismo vivo y obtener la energía y propiedades necesarias para crecer, prevenir y recuperarnos de enfermedades y construir y reparar todas las diferentes células y tejidos con los que está formado nuestro cuerpo.

Para mantenernos sanos es necesario que nos abastezcamos por tanto de los diferentes nutrientes que contienen los alimentos (proteínas, lípidos, hidratos de carbono, sales minerales, vitaminas, agua, etc.) en las medidas y cantidades adecuadas para garantizarnos un buen funcionamiento de nuestro organismo.

Por suerte estos nutrientes se encuentran en alimentos de sabores, texturas, olores y apariencias muy diferentes por lo que podemos beneficiarnos de toda esta variedad y elegir los que más se ajusten a nuestros gustos. Además existen muchas formas de prepararlos y cocinarlos lo que nos dará también más juego a la hora de seguir una dieta variada que nos permita beneficiarnos de todo lo necesario para gozar de una buena salud.

Existen webs especializadas en recopilar información de diferentes estudios y fuentes de confianza acerca de las características de cada alimento y sus beneficios para nuestra salud. En guía alimentos de Mundo Asistencial encontramos un claro ejemplo, un listado de los diferentes alimentos clasificados según sus características y añaden información contrastada fuentes fiables.

En este artículo por tanto repasaremos los diferentes tipos de alimentos, sus principales características y los diferentes beneficios que pueden aportar a nuestro organismo.

Los cereales:

Los cereales son los alimentos más ricos en hidratos de carbono complejos (son de absorción lenta) siendo estos los más beneficiosos para nuestra salud ya que se trata de una fuente de energía altamente eficiente. No contienen muchas proteínas (aunque sí algunos aminoácidos esenciales). Además aquellos que sean integrales nos aportarán tanto fibra como vitamina B1.

Entre los cereales encontramos el trigo, maíz, arroz, avena, cebada, centeno, quinoa, mijo, etc.

Las legumbres:

Las legumbres poseen gran cantidad de proteínas y de hierro. Mucha gente las ingiere como sustituto vegetal de la carne, aunque para esto deberíamos de combinarlas con cereales y vitamina C que se encargan de favorecer la absorción del hierro. Contienen también mucha fibra y poca grasa y la que contienen es de tipo vegetal, por lo que resultan muy beneficiosas para aquellas personas con problemas de colesterol alto o diabetes.

Las legumbres son las lentejas, habas, garbanzos, soja, arvejas, alubias, etc.

Las verduras y hortalizas:

Se trata de alimentos con mucha fibra, vitaminas, antioxidantes, potasio, sodio y más minerales (como hierro y calcio) pero que aportan pocas calorías y carecen de grasas. Es necesario por tanto incorporarlas a nuestra dieta diaria mezclandolas con otros tipos de alimentos y variando entre los distintos tipos y según las que estén de temporada. También es recomendable lavarlas antes de consumirlas y podemos prepararlas de diferentes formas y consumirlas tanto frescas como cocinadas. Gracias a todos los nutrientes beneficiosos que nos aportan previenen y controlan gran cantidad de enfermedades.

Entre ellas tenemos pimientos, lechuga, col, nabo, cebolla, remolacha, espárragos, zanahorias, tomate, etc.

La fruta:

Sus propiedades se asemejan mucho a las de las verduras y hortalizas ya que van a aportarnos mucha fibra, antioxidantes, agua, gran cantidad de vitaminas dependiendo de cada tipo de fruta (A, C, B1, B2, B6 y ácido fólico) y minerales de todo tipo (desde potasio hasta hierro, calcio, magnesio, etc.). Pero además de esto, la fruta tiene un gran contenido en carbohidratos dado su alta concentración de azúcares como la glucosa, fructosa y sacarosa.

Es aconsejable en este caso también el consumirla de temporada, bien lavada y a ser posible con piel para beneficiarnos de todas sus vitaminas, minerales y fibra.

Si queremos consumir diferentes frutas al día podemos elegir entre naranjas, kiwis, plátanos, piña, pera, cerezas, manzanas, mango, melocotón, fresas, coco, ciruelas, albaricoques, etc.

Aceites y grasas:

Existen diferentes tipos de grasas: saturadas (grasas animales), insaturadas (grasas vegetales) y grasas hidrogenadas. Su elemento predominante es el lípido y son necesarias ya que nos proporcionan energía. Además las grasas insaturadas sirven para prevenir enfermedades cardíacas y nos aportan el conocido omega 3 (si son poliinsaturadas podrán aportar omega 3 y 6 y si son monoinsaturadas, omega 9).

Podemos consumir grasas insaturadas a partir de aceites de oliva y demás aceites vegetales y también a partir de los frutos secos y el pescado azul.

Alimentos proteicos:

Las proteínas resultan esenciales para el buen funcionamiento de nuestros músculos y también para la construcción de células y tejidos. Es por lo tanto muy importante incluir alimentos ricos en proteínas en nuestra dieta y podemos nutrirnos de ellas si consumimos alimentos como frutos secos, clara de huevo, carne (es recomendable consumir la carne blanca con más frecuencia que la roja) y pescado.

Lácteos y derivados:

Los lácteos nos van a aportar una gran cantidad de calcio necesaria para el bienestar de todo nuestro sistema óseo.

Vamos a poder consumir lactosa mediante la leche, quesos, yogures, etc.

 

 

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